Hay momentos en la vida de una organización que se explican con cifras. Y hay otros que sólo se entienden mirando hacia atrás.
La Fundación Antonio Guerrero ha resultado adjudicataria de cinco lotes de Atención Temprana en la 5.ª Licitación. Cuatro de ellos nos permitirán comenzar una nueva etapa en Sevilla —Sevilla Sur 1, Sevilla Sur 2, La Palmera-Bellavista, en Bermejales, y Sevilla Norte—, que se suma al trabajo que venimos desarrollando en Pizarra, Málaga.
Ya comienzan las terapias.
En conjunto, nuestros centros atenderán a más de 700 menores y a sus familias.
Es una magnífica noticia. Pero para nosotros significa bastante más que eso.
En 2020 quedamos fuera del sistema de Atención Temprana. Fue un momento difícil. Probablemente, entonces, muy pocos apostaban por que años después pudiéramos estar contando esta historia.
Nosotros sí.
No porque supiéramos cómo iba a terminar el camino, sino porque estábamos convencidos de que merecía la pena seguir recorriéndolo.
Y seguimos.
Lo hicimos trabajando, buscando alternativas, llamando a puertas, presentando proyectos y procurando estar, especialmente, allí donde más difícil resulta estar.
Durante estos años hemos podido continuar nuestra labor gracias a la confianza y al apoyo de distintas administraciones, instituciones y entidades. El Ayuntamiento de Sevilla, mediante conciertos para la atención de menores de 0 a 16 años en Polígono Sur y Sevilla Norte, especialmente en contextos de vulnerabilidad; distintas Consejerías de la Junta de Andalucía; la Consejería de Salud, mediante contratos menores; la Consejería de Igualdad; la Diputación de Málaga; Fundación “la Caixa”; Kutxabank; las becas del Ministerio y otras ayudas y colaboraciones nos permitieron mantener proyectos, profesionales y, sobre todo, seguir atendiendo a niños, jóvenes y familias que nos necesitaban.
A todos ellos les debemos gratitud.
Pero existe una deuda de agradecimiento todavía mayor.
La que tenemos con nuestras trabajadoras y trabajadores.
Porque una Fundación no son sus siglas, sus premios, sus contratos ni sus despachos. Una Fundación son las personas que cada mañana abren la puerta de un centro, reciben a un niño y a su familia, escuchan, valoran, intervienen, acompañan y vuelven a empezar al día siguiente.
Su profesionalidad, su compromiso y su capacidad para continuar incluso en los momentos de mayor incertidumbre explican, mucho mejor que cualquier otra cosa, por qué hemos llegado hasta aquí.
Hoy en la Fundación hay cerca de 40 profesionales y afrontamos una nueva etapa con una previsión de actividad que situará a la Fundación en un volumen importante de facturación. Es un crecimiento importante, pero no queremos perder de vista lo esencial: crecer sólo tiene sentido si nos permite atender mejor y llegar a más personas.
Y sentimos un orgullo especial porque buena parte de nuestro trabajo seguirá desarrollándose en lugares que conocemos bien: Polígono Sur, zonas de Sevilla Norte y otros entornos en los que muchas familias conviven diariamente con situaciones de vulnerabilidad o riesgo de exclusión social.
No queremos estar únicamente donde sea sencillo trabajar.
Queremos estar también donde hacemos falta.
Durante este camino tampoco hemos renunciado a innovar, aprender y compartir conocimiento.
En paralelo, la Fundación es titular de la Cátedra Fundación Antonio Guerrero de Atención a la Diversidad Funcional de Menores y Jóvenes de la Universidad Pablo de Olavide, un espacio desde el que queremos contribuir al conocimiento, la formación y la reflexión sobre la atención a la infancia, la juventud y la diversidad funcional.
Gracias a la Consejería de Igualdad mediante fondos europeos FEDER, nuestros centros han ido también incorporando nuevos recursos. Los CAIT de Pizarra y Polígono Sur disponen de salas multisensoriales y psicomotoras de última tecnología, sistemas y materiales de Comunicación Aumentativa y Alternativa (AAC) y herramientas de Realidad Virtual, siempre entendiendo la tecnología como lo que debe ser: una herramienta al servicio de las personas y de la calidad de la intervención.
Nuestra actividad se ha abierto asimismo a la cooperación y la proyección internacional, compartiendo experiencias y buenas prácticas en redes europeas y globales y participando en iniciativas vinculadas a los objetivos de la Agenda 2030 y Pacto Mundial de Naciones Unidas.
En 2023, la Fundación, a través de su Cátedra en la Universidad Pablo de Olavide, organizó el I Congreso Internacional de Parálisis Cerebral, cuyo Comité Científico estuvo presidido por el Dr. David M. Farrington y que reunió en Sevilla a especialistas de referencia internacional.
Nada de esto habría tenido demasiado sentido si nos hubiera alejado de aquello para lo que nacimos.
Por eso, cuanto más crecemos, más importante nos parece recordar de dónde venimos.
La nueva dimensión de la Fundación exige, además, una estructura preparada para responder con rigor y responsabilidad. Por ello se ha incorporado David Cabral como gerente, profesional con una amplia experiencia tanto en Atención Temprana como en la dirección y gestión de empresas, cuya incorporación refuerza nuestra capacidad para afrontar esta nueva etapa de crecimiento y consolidación.
Junto a él, Carolina Díaz asume la dirección técnica, acompañada por cuatro coordinadoras y coordinador de centro, configurando una estructura que nos permitirá crecer sin perder calidad, cercanía ni capacidad de respuesta.
En los próximos meses esperamos poder abrir nuestros nuevos centros a quienes representan a las instituciones que hacen posible la Atención Temprana y las políticas sociales en nuestra tierra: responsables de la Consejería de Salud, de la Secretaría General de Humanización, de la Delegación Territorial de Sevilla de Salud, del Ayuntamiento de Sevilla, concejales y delegados de distrito.
Nos gustaría que vinieran.
Que conocieran nuestros centros, nuestras instalaciones y nuestros proyectos.
Pero, sobre todo, que conocieran a quienes trabajan dentro de ellos y a las familias para las que fueron creados.
En este camino hemos recibido también gestos que guardamos con especial cariño, como el amadrinamiento de la Fundación por la Hermandad de la Candelaria, con motivo del centenario de la Hermandad, un vínculo que nos acerca aún más a la sociedad sevillana y a sus instituciones.
A lo largo de este recorrido hemos recibido reconocimientos que nos honran y que pertenecen, en realidad, a todas las personas que forman parte de la Fundación.
En 2022 recibimos el Premio Alfonso X el Sabio, concedido por el Cabildo Alfonsí, por nuestra labor en el ámbito de la infancia y la discapacidad. Ese mismo año, el trabajo desarrollado en el CAIT Polígono Sur y 3.000 Viviendas fue reconocido por Caixabank y KPMG por su capacidad de transformación social y por representar un modelo de intervención integral en un entorno de alta vulnerabilidad.
En 2023 llegó el X Premio Valores, concedido por el diario La Razón, como reconocimiento a nuestra aportación a la sociedad mediante la innovación social y educativa.
Y 2025 nos dejó dos distinciones especialmente queridas: la Bandera de Andalucía de los Valores Humanos, concedida por la Junta de Andalucía por nuestro compromiso con la igualdad, la inclusión y los derechos de la infancia con discapacidad, y el Premio Provincial de Málaga por la Participación Social 2025, concedido por la Diputación de Málaga.
Los premios nos alegran, nos honran y también nos obligan.
Pero quizá el mayor reconocimiento sea otro.
Mirar atrás.
Recordar aquel 2020 en el que quedamos fuera, cuando casi nadie podía imaginar este presente.
Y comprobar que seguimos aquí.
Más grandes, sí.
Con más centros. Más profesionales. Más medios. Más responsabilidad.
Pero procurando seguir siendo los mismos.
Porque detrás de los cinco lotes adjudicados no hay sólo una licitación ganada.
Hay seis años de trabajo.
Hay personas que no se fueron.
Hay profesionales que siguieron creyendo.
Hay instituciones que nos tendieron la mano.
Hay familias que confiaron en nosotros.
Y hay una Fundación que, cuando parecía mucho más fácil detenerse, decidió continuar.
Por eso celebramos estos cinco lotes.
No como una meta.
Sino como la oportunidad de seguir haciendo aquello que un día nos propusimos hacer:
estar cerca, trabajar bien y no abandonar nunca a quienes más nos necesitan.
Antonio Guerrero. Presidente

No hay camino para la inclusión, la inclusión es el camino.
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